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Si llevas unos años en esto, sabes que febrero puede ser un mes traicionero. Las borrascas van y vienen, dejan la humedad justa donde no queremos y, de repente, te encuentras con ese polvo gris que todos conocemos demasiado bien: la botrytis, o podredumbre gris. Este año no es diferente. Con temperaturas rondando los 13-17°C en la costa y bajando a 7-13°C en el interior, estamos en ese punto dulce que al hongo le encanta y a nosotros nos quita el sueño.

Pero tranquilos. Trabajar bajo el estándar ZERYA no significa estar indefensos. Todo lo contrario. Significa trabajar con cabeza, anticiparse al problema y usar las herramientas adecuadas en el momento justo. Vamos a ver cómo gestionar la botrytis sin comprometer tu producción sin resique tanto nos cuesta conseguir y mantener.

Entender al enemigo: ¿cuándo ataca la Botrytis?

La botrytis no aparece por arte de magia. Se trata de un organismo necrotrófico extremadamente adaptable que se ve favorecido por unas condiciones determinadas. El hongo se activa cuando hay agua libre sobre la planta, esas gotas que se quedan después de una lluvia o del rocío de la mañana. Si esa humedad se mantiene más de 12 horas con temperaturas entre 15°C y 20°C, ya tenemos el cóctel perfecto para el desastre. Por si fuera poco, la dispersión de sus esporas es altamente efectiva, pudiendo transmitirse por viento, agua, tejidos infectados, frutos almacenados y restos vegetales. Es importante señalar que el hongo puede permanecer latente hasta maduración del fruto, y manifestarse en almacén.

En ZERYA trabajamos con modelos predictivos que nos ayudan a saber cuándo viene el peligro. Estos modelos clasifican el riesgo en tres niveles:

Nivel¿Qué está pasando?¿Qué hacemos?
Riesgo BAJOHace mucho frío (menos de 15°C) o calor (más de 30°C) y está secoVigilar sin más. El hongo va lento.
Riesgo MEDIOTemperatura templada (18-22°C) con bastante humedad (75-85%)Ojo avizor. Revisar bien las plantas y mejorar la ventilación. Empezar a emplear bioestimulantes y tratamientos preventivos.
Riesgo ALTO20-22°C con mucha humedad (más del 90%) o agua visible más de 12 horasToca actuar. Aquí entran los tratamientos biológicos.

Estos modelos nos dan entre 3 y 7 días de margen antes de que el hongo se haya extendido a todo el cultivo, que es algo más de lo que suelen tardar en aparecer los síntomas desde la infección. Y esa ventaja es oro puro, porque nos permite actuar antes de ver el problema en la planta.

Lo que podemos hacer sin sacar la mochila

Antes de pensar en tratamientos, hay que hacer lo básico. En ZERYA decimos siempre que el mejor tratamiento es el que no hay que dar. Y eso se consigue trabajando bien el campo.

Que corra el aire

Dado que la botrytis necesita de agua libre en la planta, una adecuada ventilación es crucial a la hora de reducir su incidencia.

  • Controlar la densidad foliar. Esas hojas bajeras que tapan los racimos o frutos no pintan nada. Fuera. Así entra luz, se seca antes el rocío y el aire circula mejor.
  • Aclareo de racimos. Si los frutos van muy apretados, se tocan entre sí y la humedad permanece. Un racimo aireado es un racimo más sano.
  • No correr con el tractor. Cuando toque dar algún tratamiento foliar, ir despacio, entre 3 y 4 km/h. Así el producto llega bien a todas partes, no solo a las hojas de fuera.
  • Asegurar un adecuado drenaje

Coberturas vegetales: lo que no se ve, pero importa

Los restos de poda, las hojas caídas, los frutos podridos del año pasado… todo eso es una bomba de relojería. Ahí se esconden los esclerocios del hongo, actuando como inóculos primarios. Hay que sacar esos restos de la finca y, a ser posible, compostarlos bien. El compostaje, cuando se hace con las temperaturas adecuadas, mata al hongo de raíz.

También es importante controlar las malas hierbas que hayan podido ser infectadas por el patógeno, ya que pueden actuar como reservorio.

Por otro lado, hay que evitar heridas durante la cosecha o la manipulación, que pueden ser un foco de entrada, y asegurar una correcta desinfección de las herramientas de poda, así como de las bandejas de recolección

Cuando toca tratar: BOTECTOR, el aliado SIN residuos

Ya has hecho todo bien, pero el modelo te dice que viene riesgo alto. Lluvia, temperatura perfecta para el hongo, humedad por las nubes. Ahora sí, toca sacar la mochila. Pero ojo, porque en ZERYA no vale cualquier cosa. Necesitamos productos que funcionen de verdad y que no dejen ni rastro en el análisis final.

Aquí es donde entra BOTECTOR, un biofungicida que está dando muy buenos resultados y que, además, está registrado con ZERYA.

Cómo funciona BOTECTOR

BOTECTOR no es un fito al uso. Su ingrediente activo es un microorganismo que se llama Aureobasidium pullulans, un hongo beneficioso que vive de forma natural en las plantas. Lo que hace este ‘soldado microscópico’ es sencillo pero efectivo: ocupa el espacio antes que la botrytis.

Imagínate una silla musical. Si tú llegas primero y te sientas, el otro se queda sin sitio. Pues eso es lo que hace Aureobasidium pullulans: coloniza la superficie de la hoja, la flor o el fruto, y cuando llega la botrytis ya no hay hueco para ella. Se llama ‘exclusión competitiva’.

Las ventajas que marcan la diferencia

  • 1. Resistente a la lluvia (y eso es mucho decir)
    La mayoría de los productos se van con la primera lluvia. Con BOTECTOR pasa justo lo contrario: la lluvia moderada le viene bien. De hecho, los estudios muestran que después de llover, la población del microorganismo crece un 20% más. Es como si la lluvia le diese un empujón extra. En un febrero lluvioso como este, eso es una gran noticia.
  • 2. Cero residuos, de verdad
    No deja químicos. No deja metabolitos raros. Nada de nada. Es un organismo vivo que hace su trabajo y punto. Cuando llegue el momento del análisis antes de cosechar, puedes estar tranquilo. BOTECTOR no va a fastidiarte el certificado ZERYA.
  • 3. Plazo de seguridad mínimo: 0-1 día
    ¿Necesitas tratar y estás a punto de cosechar? Sin problema. BOTECTOR tiene un intervalo de seguridad prácticamente nulo. Puedes aplicarlo casi hasta el último día y recoger sin miedo.
  • 4. Flexibilidad en todo el ciclo
    Puedes usarlo desde la floración hasta después de la cosecha. En campo, en cámara frigorífica, en la línea de envasado. Su rango de acción es amplísimo:
    • Precosecha: Desde que aparecen las flores hasta que recoges. De 1 a 6 aplicaciones al año según la presión de enfermedad.
    • Cosecha: Hasta 2 tratamientos justo al recoger, por pulverización o riego. Ideal para controlar problemas de almacén.
    Poscosecha: Aplicable después de recoger para frenar podredumbres de Penicillium o Geotrichum en almacenamiento.

5. Sin riesgo de resistencias

Como BOTECTOR no funciona con químicos, sino por ocupación física del espacio, la botrytis no puede hacerse resistente. No hay forma de que el hongo mute para esquivarlo. Es una ventaja enorme, sobre todo cuando llevamos años viendo cómo los hongos se adaptan a los productos convencionales.

6. Respeta la bodega y el sabor

Si produces uva para vino, esto te interesa: BOTECTOR no interfiere en la fermentación ni altera el sabor del vino. Hay productos, incluso biológicos, que pueden dejar trazas de metabolitos que cambian el perfil organoléptico. No es el caso con BOTECTOR.

Los datos que hablan

Todo esto suena bien, pero ¿funciona en el campo de verdad? Los ensayos dicen que sí, y con cifras que no engañan:

EnsayoTestigo sin tratarCon BOTECTOR
Uva de mesa, Grecia (2023)47% de fruta infectada12,3% de fruta infectada
Uva de vino, Italia (2023)19% de racimos afectados1% de racimos afectados
Fresas, Grecia (2023)23,7% de frutos infectados1,4% de frutos infectados
Tomate, Italia (2017)74% de racimos afectados29% de racimos afectados

Cómo se usa en la práctica

La dosis general es de 0,4 a 1 kg por hectárea, diluido en 400-1000 litros de agua. La cantidad exacta depende del cultivo y del momento de aplicación, así que siempre hay que mirar la etiqueta local. Lo importante es aplicarlo antes de que suba la presión de enfermedad, dándole tiempo al microorganismo para que se establezca bien en la planta.

BOTECTOR se puede usar solo o en programas integrados con otros productos del catálogo ZERYA. Lo mejor es que, al ser preventivo y no dejar residuos, encaja perfectamente en cualquier estrategia de manejo.

Otras herramientas para tu manejo

BOTECTOR no es tu único aliado. ZERYA recomienda también otros biofungicidas que también funcionan bien, pudiéndose rotar o combinar, por ejemplo:

  • PROBLAD (Extracto de semillas de Lupinus albus) su principio activo es capaz de penetrar en el interior celular del hongo patógeno atravesando su membrana celular por afinidad por la quitina
  • ARAW (eugenol, geraniol y timol) Fungicida de contacto, con actividad preventiva y curativa. Se basa en el bloqueo del desarrollo del micelio a partir de las esporas y en su destrucción.

Y luego están las sustancias básicas y los bioestimulantes:

  • Bicarbonato de Potasio: Efecto desecante inmediato. Cambia el pH en la superficie y la presión osmótica. A 3-5 kg/ha hace verdadero destrozo en las hifas del hongo. Ojo con pasarse en tejidos jóvenes porque puede quemar.
  • Laminarina Es un estimulante de los mecanismos de defensas naturales de las plantas.

CropApp: la nutrición también cuenta (y mucho)

Aquí va un secreto a voces: una planta bien nutrida es una planta más resistente. No es magia, es fisiología básica. En ZERYA usamos la plataforma CropApp para ajustar la nutrición y evitar los errores que le hacen la vida fácil a la botrytis.

El problema más común es pasarse con el nitrógeno. Mucho nitrógeno hace que la planta crezca muy rápido, con tejidos blandos y paredes celulares débiles. Es como invitar a la botrytis a entrar. Por otro lado, un buen balance de calcio, magnesio, manganeso, zinc y otros nutrientes refuerza la estructura de la planta y le da una mayor resistencia natural.

CropApp analiza tus suelos, tu agua, y te dice exactamente qué le falta o qué le sobra a tu cultivo. Así evitas el estrés nutricional, que es como dejar la puerta abierta para que entren las enfermedades.

La garantía de estar por debajo de 0,01 ppm

Todo este trabajo tiene un objetivo final: que cuando llegue el análisis antes de cosechar, no aparezca ni rastro de residuos. ZERYA exige que cualquier sustancia activa esté por debajo de 0,01 partes por millón (ppm). Ese es el límite de detección analítica, lo que técnicamente llamamos ‘Residuo Cero’.

Si el análisis da más de 0,01 ppm en cualquier materia activa, se acabó. El lote pierde la certificación ZERYA y va al mercado convencional. Pierdes la diferenciación y el trabajo de todo el año. Por eso es tan importante elegir bien los productos y aplicarlos con cabeza.

Con productos como BOTECTOR, que no dejan residuos ni metabolitos, ese riesgo prácticamente desaparece.

El manejo de la Botrytis con alternativas eficaces

Febrero nos pone a prueba. Lluvia, humedad, temperaturas templadas… todo lo que la botrytis necesita para actuar. Pero si trabajamos bien, si usamos los datos del clima, si seguimos unas prácticas culturales adecuadas y si elegimos los productos adecuados en el momento justo, podemos ganarle la partida.

BOTECTOR es una de esas herramientas que marcan la diferencia. No es un producto milagroso, pero sí es un aliado fiable que hace su trabajo sin complicarte la vida ni el certificado. Resistente a la lluvia, sin residuos, flexible en su uso y con resultados probados en campo.

Al final, gestionar la botrytis bajo el estándar ZERYA no es más difícil que hacerlo de forma convencional. Es diferente. Requiere pensar antes de actuar, usar la tecnología que tenemos disponible y confiar en que lo natural, bien hecho, funciona.

Información sobre BOTECTOR:
SAN Agrow – www.san-agrow.com/botector

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