“La gestión activa de los derechos del obtentor y de las licencias de explotación aseguran autenticidad varietal, soporte técnico y control de la calidad”, Rafael Grau – AGROLEGAL.
La variedad vegetal no es solo una planta; es una auténtica tecnología viva. Cada nueva variedad integra innovación genética, adaptación agronómica y potencial de mercado. Hoy, gracias a herramientas como los marcadores moleculares, la secuenciación del genoma o las técnicas de edición, el mejoramiento puede identificar y eliminar —desde fases muy tempranas— susceptibilidades a plagas y enfermedades. Esto permite obtener variedades naturalmente tolerantes o resistentes, lo que modifica por completo el diseño inicial del protocolo fitosanitario.

